Estamos incorporando productos a esta categoría. Vuelve pronto.
Un humidificador añade vapor de agua al aire cuando el ambiente está seco, algo habitual con la calefacción en invierno. Un difusor de aroma, en cambio, dispersa pequeñas cantidades de agua con aceites esenciales y apenas cambia la humedad de la estancia. Algunos aparatos combinan ambas funciones.
Determinan cuántas horas funciona sin rellenar y qué superficie cubre.
Un sensor de humedad que apaga el aparato al alcanzar el nivel elegido evita condensaciones y moho.
Un depósito de boca ancha facilita limpiarlo. Es fundamental para evitar la proliferación de bacterias.
Para el dormitorio, busca modo nocturno y posibilidad de apagar los LED.
Colócalo sobre una superficie estable y elevada, lejos de aparatos electrónicos, cortinas y paredes, para que el vapor se reparta bien y no humedezca los muebles. Vacía el depósito si no lo vas a usar en varios días.
Para viviendas con aire seco por la calefacción o el clima. Un higrómetro te ayudará a mantener una humedad moderada.
Suele recomendarse un nivel moderado; evita superar niveles que provoquen condensación en ventanas.
Solo si el fabricante lo permite; en muchos humidificadores dañan el aparato.
Son minerales del agua dura en humidificadores ultrasónicos; usar agua desmineralizada lo reduce.