Estamos incorporando productos a esta categoría. Vuelve pronto.
Un purificador hace pasar el aire de la habitación por varios filtros para retener partículas como polvo, polen, pelo de mascota o humo. Los modelos con sensores miden la calidad del aire y ajustan la velocidad del ventilador de forma automática.
El CADR (tasa de suministro de aire limpio) indica cuántos metros cúbicos de aire filtrado entrega por hora. Es el dato más útil para comparar. Elige un modelo cuyo CADR encaje con la superficie y altura de tu estancia; los fabricantes suelen indicar los m² recomendados.
Un filtro HEPA verdadero (clase H13 o H14) retiene la gran mayoría de partículas finas. Un prefiltro alarga su vida y un filtro de carbón activo ayuda con olores.
Revisa los decibelios a velocidad mínima si lo usarás en el dormitorio y a velocidad media para el día.
Los filtros se sustituyen periódicamente. Consulta su precio y duración antes de comprar: a veces un aparato barato sale caro a los dos años.
Un sensor de partículas PM2.5 permite el modo automático; la app añade programación y avisos de cambio de filtro.
Para hogares con mascotas, en zonas con tráfico o para quien quiere reducir el polvo en suspensión. No sustituye la ventilación ni el tratamiento que pueda indicar un profesional sanitario en caso de alergia.
Depende de su CADR; consulta los m² recomendados por el fabricante y elige con margen.
Según el uso y el modelo; muchos aparatos avisan cuando toca. Consulta el manual.
Solo si incluye filtro de carbón activo, y con eficacia limitada a olores domésticos.
Sí, la mayoría están pensados para funcionar de forma continua en modo automático.